lunes, 25 de julio de 2016

La suprema provisionalidad



LA NECESIDAD DE REAFIRMAR LA PRINCIPAL MAGISTRATURA DEL PAÍS

La suprema provisionalidad


Aprendí hace mucho que los problemas del Poder Judicial deben abordarse usando indicadores que describan el servicio que reciben las personas. Una lista corta incluye entre ellos la ubicación de los juzgados (que debería definirse desde los distritos, que es donde viven los usuarios del sistema), la visibilidad de los jueces (que deberían ser tan conocidos como los alcaldes distritales), la prontitud con que se castigan crímenes cotidianos (aquí vamos algo mejor); la conservación de niveles razonables de habitabilidad en las cárceles (aquí estamos desbordados) y la atención efectiva a las víctimas de toda forma de abuso (aquí la falla del sistema es clamorosa).
Estos son los asuntos que deben mantenerse en el primer lugar en la lista de prioridades de la política judicial. Pero no puedo dejar de notar que actualmente los temas que involucran el equilibrio entre poderes públicos, por más abstractos que parezcan, se convierten también en inaplazables. Con las distancias que separan al presidente electo de la mayoría en el Parlamento, estamos entrando al primer ciclo de divergencia entre el Ejecutivo y el Legislativo registrado en nuestra historia reciente. La tensión que anuncia esta situación tendrá que estabilizarse en algún momento, pero mientras se recomponen las cosas, las principales magistraturas de la República, el Tribunal Constitucional y la Corte Suprema (a falta de un Senado de urgente reinstalación), se convertirán, probablemente, en factores indispensables para equilibrar el sistema. 
Entonces, es urgente remover todos los obstáculos que puedan deteriorar el peso específico de ambas magistraturas. Como conjunto, el Tribunal Constitucional está en un muy buen momento. Su nueva conformación se ha presentado en el medio con una línea de jurisprudencia moderada, sólida y clara. La Corte Suprema, por su parte, ha alcanzado un nivel que la convierte, desde mi punto de vista, en la más sólida desde la transición de 1978. Pero su consolidación plena, imprescindible en el presente, requiere eliminar en ella un problema que a estas alturas resulta intolerable: la provisionalidad de parte de sus jueces.
Un juez debe estar en posición de resistir toda forma de interferencia. Un juez debe sostenerse a sí mismo como referente moral de la comunidad en la que actúa. Debe mantener el respeto de todos, incluso cuando adopta decisiones impopulares. Para lograr este nivel de resistencia, todo juez debe ser inamovible. La provisionalidad, que lo sujeta y hace depender de decisiones de terceros, constituye la negación de la independencia. La inamovilidad de los jueces, como la inmunidad de congresistas y diplomáticos, es la primera condición institucional para el adecuado desempeño de la judicatura.
A principios de este siglo creímos –y fue un error– que la Corte Suprema podía operar con 18 jueces. En los hechos, durante más de 15 años, hemos necesitado al menos 33. Varios de los 15 jueces que han completado la corte “provisionalmente” se han convertido ya en imprescindibles. Algunos tienen cerca o más de diez años en la misma posición, pero todavía tienen que confirmar todos los años si al siguiente seguirán teniendo asiento en sus salas. Esto es absurdo.
Toca hacer lo más sensato: ampliar el número de jueces de la corte y nombrar como miembros plenos a quienes prácticamente lo son de hecho.
No estamos en tiempos en los que quepa darnos el lujo de seguir horadando la solidez de una de las principales magistraturas del país. 
Publicado en El Comercio el lunes 25 de julio de 2016

jueves, 30 de junio de 2016

Proyecciones

Entrevista final en Ideele Radio sobre el caso de Nadine Heredia tras el impedimento de salida del país.



lunes, 27 de junio de 2016

Capítulo inicial




LA INVESTIGACIÓN A LA PAREJA PRESIDENCIAL



Capítulo inicial


Entre otras cosas, la fiscalía ha presentado un caso que muestra a la pareja Humala-Heredia introduciendo al sistema, a través de las elecciones del 2011, fondos de origen incierto de manera encubierta y en volúmenes alarmantes. Con esto basta y sobra para llevar el caso a juicio. Mentir a las autoridades electorales es suficientemente grave para sostener un caso penal. Más si el engaño parece dirigido a mantener en el anonimato a donantes inapropiados, entre ellos, aparentemente, empresas que contratan o contrataban con el Estado y que debían haberse mantenido al margen del proceso. 
Pero la opción por el encubrimiento es aun más grave si, como sostiene la fiscalía, el esquema fue organizado para mantener en las sombras la verdadera cantidad de dinero acopiada y permitir que se genere un fondo clandestino dirigido a sostener el estándar de vida de la pareja sin revelar al fisco la verdadera cantidad de ingresos que tenía a su disposición. Las diferencias entre las anotaciones de las agendas y los gastos electorales efectivamente declarados a la administración electoral abonan en esa dirección. La evidencia conduce entonces claramente a un fraude electoral por falsedad y a un fraude tributario por encubrimiento. Y esto basta para tener un caso grave, incluso aunque al cabo de los cuatro meses que durarán las restricciones impuestas hasta ahora no se complete el caso por lavado de activos. 
El caso por lavado requiere que la lista de aportantes incluya a “mafiosos a tiempo completo” o que se establezca con precisión una ruta específica de inversiones encubiertas organizadas para hacer rentables o mantener ocultos los fondos acopiados que han provocado esta investigación. Por cierto, un caso por lavado debería desembocar en la incautación de los saldos que se conserven sin gastar, pero para eso es preciso aún ubicarlos. En esta parte la historia parece estar todavía en reconstrucción y es probable que cuatro meses no sean suficientes para terminar de escribirla. Pero que queden aspectos pendientes no significa que el caso vaya a desmoronarse. La fiscalía tiene herramientas suficientes para “desenganchar” el caso de las incógnitas que no puedan despejarse cuando sea oportuno hacerlo. 
Especialmente las preguntas asociadas a la llamada “ruta de Venezuela” pueden contestarse luego, cuando las condiciones políticas en Caracas hagan posible establecer si el humalismo del 2006 se financió o no con base en un desfalco. Mientras, cuando concluyan los cuatro meses que siguen, será posible proseguir con lo que ya está probado sin necesidad de enredos innecesarios provocados por una sana pero poco productiva ambición por preparar el caso perfecto.
Si las comprensiblemente ambiciosas metas que se ha puesto la fiscalía no se alcanzaran en este período, nada impide que el caso se reorganice y algún tiempo después se regrese sobre los aspectos que puedan quedar incompletos en primer momento.
Es posible que un caso parcial, limitado a los cargos por defraudación tributaria y falsas declaraciones a la autoridad electoral, nos resulte insuficientemente para expresar el fastidio que todos sentimos ante lo que parece haber ocurrido con ocasión a las dos últimas elecciones. Pero el sacrificio provisional de una parte de esta historia es un buen precio a pagar a cambio de tener una primera respuesta institucional sin demoras o retrasos innecesarios. A fin de cuentas, esta historia no tiene por qué acabar en su capítulo inicial.
Publicado en El Comercio el lunes 27 de junio del 2016

martes, 21 de junio de 2016

Caso Heredia


Entrevista en Primer Plano de Willax.TV analizando las alternativas de desarrollo del caso Heredia.



lunes, 20 de junio de 2016

Caso Heredia


En la entrevista de esta mañana en Buenos Días Perú, César Azabache actualizó sus comentarios sobre el caso Heredia, conforme a las consecuencias del impedimento de salida recientemente impuesto y los resultados posibles de las investigaciones de la Fiscalía.


miércoles, 8 de junio de 2016

Actualización sobre el caso Heredia


Esta mañana César Azabache fue entrevistado por Albina Ruiz del programa Noticias a las 10 de Canal N donde comentó la evolución del caso Heredia a propósito de la solicitud del Ministerio Público de impedir su salida del país.



viernes, 27 de mayo de 2016

Sobre Flagrancia

César Azabache comentó en el programa la Hora N, la noche del 26 de mayo, los últimos incidentes que provocaron la liberación innecesaria de miembros de organizaciones criminales detenidos por la Policía.



martes, 24 de mayo de 2016

Sobre necesidad de retomar el Senado para reforzar el Sistema Institucional


La mañana del 24 de mayo César Azabache fue entrevistado en el programa D6a9 de Canal N donde reafirmó la necesidad de contar con un Senado ahora que enfrentamos un Congreso con mayoría absoluta predefinida.






lunes, 23 de mayo de 2016

Alegato por la reinserción del Senado



PROPUESTA SOBRE EL RETORNO DE LA BICAMERALIDAD EN EL PERÚ


Alegato por la reinserción del Senado

¿Quiere Fuerza Popular probarnos que está inmunizado de las tentaciones autoritarias de los años 90? Pues entonces comprométase públicamente a impulsar una reforma constitucional que restablezca el Senado. Una primera elección de senadores para el año 2018 o 2019 puede ayudarnos a resolver los enormes desafíos institucionales que imponen las condiciones con las que abordamos el cuarto período electoral consecutivo de nuestra historia reciente. Y puede lograr que esa mayoría absoluta que ahora detenta Fuerza Popular no se convierta en el fundamento de una nueva desviación autoritaria del sistema político. 

El Senado puede ser clave en el reforzamiento de un sistema institucional tan erosionado como el nuestro. Un Senado, aun más si se establece en un ciclo distinto a la elección de los congresistas, puede ayudar a formar una manera de hacer la política basada en el prestigio, la sostenibilidad de los acuerdos y la primacía de la negociación institucional. Esas son cosas de las que actualmente carecemos y que necesitamos si queremos resolver nuestro entrampamiento institucional.

De hecho las ventajas de restablecerlo son mayores al supuesto “alto costo económico” asociado a implementarlo. Un Senado ofrece un espacio que modifica las reglas de designación de las más altas magistraturas, Tribunal Constitucional, Corte Suprema, BCR y Defensoría del Pueblo incluidos. Un Senado conforma un cuerpo de menor tamaño y mayor experiencia política que una cámara de Diputados y concentra mayor peso político que el Consejo de la Magistratura, por ejemplo. La existencia del Senado además ofrece una perspectiva distinta a la carrera política de los congresistas, algunos de los cuales podrían dejar de actuar como si hubiera que aprovechar los únicos 5 años que tendrán de carrera política si tuvieran un estímulo mayor de ascenso.

La necesidad de contar con un Senado lo antes que sea posible se hace además evidente ahora que enfrentamos -la primera vez desde 1995- un Congreso con mayoría absoluta predefinida. Excluyendo toda suspicacia, parece imposible dejar de observar que el Congreso de 1995 formó parte del marco institucional que hizo posible la historia de finales de los 90. De hecho, muy buena parte de los casos por corrupción que marcaron la transición del 2001 corresponden a ese período.

No pretendo con esto hacer cargos contra nadie en particular ni lanzar ninguna sugerencia específica. De hecho creo que cualquier agrupación que hubiera controlado un Congreso unicameral en condiciones semejantes a las de 1995 habría generado alguna versión propia del colapso en que se puso al sistema entre los años 1998 y 2000.

Entonces, el Senado es en realidad necesario porque los congresos unicamerales funcionan bastante mal. O la dispersión del voto los paraliza (observen cuánto nos cuesta cada elección de magistraturas que debe pasar por sus manos) o la concentración en ellos de mayorías sin contrapeso hace prácticamente imposible sostener cualquier forma de equilibrio institucional incluyente. Por cierto, en la mayoría de sistemas parlamentarios el equilibrio no se obtiene apostando a una sola Cámara, sino a las renovaciones por tercios y al juego de contrapesos entre dos, una de representantes y otra de senadores.

La posibilidad de tener ahora un Senado que nos ponga en orden depende de un acuerdo político fundamental que requiere renuncias concretas ¿Podemos obtenerlo de Fuerza Popular que controla ahora la mayoría del próximo Congreso?


Publicado en El Comercio el lunes 23 de mayo del 2016

lunes, 2 de mayo de 2016

Sobre corrupción


Entrevista en Canal N

La noche del 30 de abril César Azabache fue entrevistado por Enrique Castillo en el programa Agenda Política junto a Yvan Montoya sobre el estado de la lucha contra la corrupción en el Perú y las alternativas posibles para un próximo gobierno.



martes, 26 de abril de 2016

Sobre el caso Heredia


Entrevista en La Hora N

La noche del lunes 25 de abril, César Azabache fue entrevistado por Jaime de Althaus en el programa La Hora N para analizar el Nadine Heredia ante la declaración del Presidente Ollanta Humala, quien se atribuyó la responsabilidad por el contenido de las agendas de la Primera Dama.

"Esta declaración cierra el círculo de investigaciones pendientes", comentó Azabache.

Sobre el dinero que se menciona en las agendas, Azabache indicó que hay un fraude tributario por su uso en gastos personales y sugirió que "se deben sentar en una mesa, cerrar sus cuentas en sus saldos netos, devolver al Estado lo que no se haya declarado, pagar las multas que haya que pagar y ya empezar a abordar la difícil tarea de asumir las responsabilidades penales que se han vuelto evidentes".

Desde el punto de vista de Azabache, están claros los casos de la defraudación tributaria y la falsa declaración a organismos electorales, pero hay una incógnita a despejar en el caso lavado de activos.

"¿Cuándo se pasa la vara del caso de lavado de activos? Si los fondos provienen de organización criminales y si los saldos se hubieran reinvertido en otras actividades clandestinas. Yo creo que ninguna de estas cosas pasa", agregó Azabache.

"En el modo en que están planteadas las cosas, el presidente debería considerar, seriamente, en renunciar a su inmunidad y encarar sus consecuencias en la Fiscalía, con un acuerdo que le ponga punto final a estas cosas", finalizó Azabache.

lunes, 25 de abril de 2016

Debe ser cierto



LAS RESPONSABILIDADES QUE OLLANTA HUMALA ASUME SOBRE EL CONTENIDO DE LAS AGENDAS

Debe ser cierto

Por César Azabache

En determinadas condiciones, el comportamiento irracional se convierte en algo absolutamente convincente. Por eso, tiendo a pensar que el presidente Ollanta Humala dice la verdad cuando se reconoce el responsable por el contenido de las agendas ya reconocidas como propias por su esposa, Nadine Heredia.

De hecho, esta declaración no ayuda a nadie, ni a la defensa de la señora Heredia ni a la de su entorno. Al contrario, con estas afirmaciones el presidente acaba de confirmar los cargos contra su esposa y de crear un caso legal que antes no existía: el suyo propio.

Revisemos las consecuencias. Quien admite ser responsable por determinados hechos puede confirmarlos si su declaración es creíble, pero no adquiere el derecho a determinar las consecuencias de su propio reconocimiento.

Por supuesto, no adquiere el derecho a canjear su confesión por la exoneración de otros. Menos con una admisión parcial y tardía. Entonces, el caso contra la señora Heredia no se detendrá por esto.

Al contrario, el reconocimiento de responsabilidad del presidente confirma que las agendas contienen referencias a fondos que la cúpula del nacionalismo ha manejado. Asimismo decisiones adoptadas de manera consciente y compartida sobre el modo de asignarlos a determinados fines.

Además, la evidencia indica que los fondos han sido asignados en algún porcentaje al sostenimiento de gastos personales, en algún otro (no está claro cuánto) al sostenimiento de gastos políticos y en alguno (esto parece ser lo nuevo, a partir de las conclusiones de fiscalización) a formar fondo de reserva, sin declaraciones a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ni a la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) de por medio y con varias simulaciones en el camino.

En estas condiciones, ya estamos ante un caso legal en forma. Y el caso ya es grave, pero puede serlo más si los saldos obtenidos en estos procesos han sido encubiertos para esconderlos o reinvertirlos, o si han sido mantenidos fuera del sistema para obtener ganancias adicionales en negocios ilícitos, como la explotación clandestina de minerales.

La evidencia reunida parece seguir, todavía, lejos de esto. Sin embargo, las cosas pueden cambiar de manera dramática en poco tiempo. Y cambiarían más drásticamente si resultara (espero que esto no ocurra) que los fondos o parte de los fondos se originaron en negocios visiblemente clandestinos.

Siempre pensé que este no era un caso sobre lavado de activos. Los hallazgos recientes no me han llevado a cambiar de opinión aún, pero me dejan ver que nuevas investigaciones y más hechos pueden cambiar el eje de las cosas.

Así, creo que sería recomendable que el presidente y su esposa consideraran optar por el camino más corto y útil institucionalmente que el sistema legal ofrece para este tipo de circunstancias. Es decir, clausurar la escena plagada de incertidumbres que ahora tenemos con un acuerdo con la fiscalía que despeje toda duda y, a base de un reconocimiento conjunto de las responsabilidades que ya parece inevitable reconocer, pongan punto final a una historia que parece conducir al despeñadero de un juicio extenso y desgastante.


Un juicio para llegar al mismo lugar o a uno peor parece innecesario.


Publicado en El Comercio el lunes 25 de abril del 2016

miércoles, 20 de abril de 2016

Sobre el Presidente y las agendas de la Primera Dama


Entrevista en la Hora N

La noche del martes 19 de abril, el doctor César Azabache fue entrevistado por Enrique Castillo en el programa La Hora N para dar su opinión sobre las declaraciones del presidente Ollanta Humala, quien reconoció que era él quien tomaba las decisiones sobre el uso de los fondos del Partido Nacionalista en el período 2006-2011. Minutos antes, el congresista Omar Chehade declaró que esto era mentira.

“Si es una estratagema como señaló hoy Omar Chehade, es la peor que he visto en mi vida”, señaló Azabache. “La forma de autoincriminación que ha lanzado hoy día, no protege al resto de personas, que hayan concurrido con él, a organizar ese tipo de evento. Las reglas de la responsabilidad penal no se administran en función a lo que cada quien quiera asignarse como responsabilidad, se administran en función a evidencias", agregó Azabache.